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Terapia para el estrés y el agotamiento en Donostia

No poder parar no es fortaleza. Cuando llevas mucho tiempo funcionando en modo supervivencia, el cuerpo acaba pasando factura, y descansar deja de ser algo que se arregla con un fin de semana.

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Síntomas

¿Te reconoces en esto?

No hace falta que se cumplan todos. Si varios te resultan familiares, merece la pena consultarlo.

  • Te levantas ya cansado, aunque hayas dormido las horas
  • No consigues desconectar del trabajo ni en tu tiempo libre
  • Dolores de cabeza, tensión, digestiones o contracturas sin causa clara
  • Irritabilidad: saltas por cosas que antes no te afectaban
  • Sensación de ir siempre con la lengua fuera y no llegar
  • Has dejado el deporte, los amigos o lo que te gustaba «hasta que baje el ritmo»
  • Cinismo o distancia con un trabajo que antes te importaba
  • Parar te genera culpa en lugar de alivio

Entenderlo

Estrés, agotamiento y burnout: qué los diferencia

El estrés es una respuesta de activación ante una demanda, y en dosis puntuales es útil: te pone a rendir. El problema es la cronificación. Cuando la activación no baja nunca, el organismo deja de recuperarse entre episodios y aparece el agotamiento: cansancio que no cede con el descanso, síntomas físicos y una sensación de saturación permanente.

El burnout es un cuadro más específico, ligado al contexto laboral, en el que al agotamiento se le suman el distanciamiento del propio trabajo y la sensación de ineficacia. La OMS lo reconoce como fenómeno ocupacional, no como enfermedad. Distinguirlo importa, porque el abordaje no es el mismo.

Debajo hay a menudo algo que no es la carga en sí, sino la relación con ella: dificultad para poner límites, sensación de que parar es irresponsable, o una exigencia interna que no da tregua aunque el jefe sí la dé.

«Descansar no es lo que haces cuando terminas. Es parte del trabajo.»

El método

Cómo trabajamos el estrés en terapia

01

Bajar la activación

Primero lo urgente: recuperar sueño, regulación y algo de margen. Sin eso, cualquier otro trabajo se hace cuesta arriba.

02

Mirar qué lo sostiene

Qué parte es carga real y qué parte es exigencia propia, dificultad para delegar o para decir que no. Aquí es donde suele estar el nudo.

03

Recuperar el autocuidado de verdad

No como una lista de buenos propósitos, sino como decisiones sostenibles: límites concretos, descanso que de verdad repare y volver a lo que te llena.

Qué puedes esperar de las primeras sesiones

En las primeras sesiones hacemos un mapa honesto de tu semana real: dónde se va el tiempo, dónde está la fuga de energía y qué señales lleva tiempo dándote el cuerpo. Casi siempre hay sorpresas.

Si el cuadro apunta a algo médico —tiroides, anemia, apnea del sueño y otros que cursan con fatiga— te lo diré para que lo consultes con tu médica. Descartar lo orgánico es parte de hacer bien el trabajo.

Presencial u online

En consulta —Zubieta Kalea 50, Donostia— o por videollamada segura en toda España.

Sesiones de 50 minutos · mismo método en ambas modalidades

«Vine buscando técnicas para rendir más. Salí entendiendo que el problema era que llevaba cuatro años sin parar.»
D., 43 · Donostia — testimonio de ejemplo, pendiente de opinión real

Preguntas frecuentes sobre el estrés y el burnout

¿Esto es burnout o simplemente estoy cansado?

La diferencia está en la duración, en si el descanso repara y en si aparece distanciamiento con el propio trabajo. Un cansancio normal cede con unos días buenos; el agotamiento crónico no. Si además notas cinismo hacia algo que antes te importaba y sensación de no ser eficaz, ahí ya hablamos de otra cosa.

¿Puedes darme la baja laboral?

No. La incapacidad temporal la emite tu médica de familia o el servicio de prevención de tu empresa; como psicóloga general sanitaria no tengo esa competencia. Lo que sí puedo es trabajar contigo el cuadro, y si lo necesitas, elaborar un informe clínico que puedas aportar donde corresponda.

¿No sería mejor cambiar de trabajo y ya está?

A veces sí, y si es la conclusión te acompañaré en esa decisión. Pero conviene tomarla desde un sitio de mayor claridad, no desde el agotamiento. Y cuando el motor es una exigencia interna, cambiar de empresa reproduce el patrón en la siguiente: eso lo vemos antes.

El problema es mi carga real de trabajo, no mi cabeza. ¿Sirve la terapia?

Es una objeción legítima y muchas veces es cierta: hay contextos laborales que enferman, y la terapia no arregla una organización mal diseñada. Lo que sí puede hacer es ayudarte a sostenerte mientras decides, recuperar capacidad de decisión y trabajar los límites que sí están en tu mano. No te voy a decir que el problema es tuyo si no lo es.

El cuerpo lleva tiempo avisando.

Escríbeme y vemos cómo bajar el ritmo sin que se caiga todo.