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Terapia para la autoestima en Donostia
Cuando nada de lo que haces te parece suficiente, el problema rara vez es lo que haces: es la vara con la que lo mides. Trabajar la autoestima es cambiar esa vara, no conformarse con menos.
Síntomas
¿Te reconoces en esto?
No hace falta que se cumplan todos. Si varios te resultan familiares, merece la pena consultarlo.
- —Te hablas con una dureza que no usarías con nadie
- —«Debería haberlo hecho mejor» aparece incluso cuando sale bien
- —Necesitas la aprobación de otros para dar algo por válido
- —Te cuesta reconocer lo que consigues: siempre era lo mínimo
- —Parar te hace sentir irresponsable o culpable
- —Comparas tu interior con la fachada de los demás
- —Evitas cosas que te apetecen por miedo a no hacerlas bien
- —Sensación persistente de no ser suficiente, aunque no sepas para qué
Entenderlo
Autoestima y autoexigencia: dos caras del mismo diálogo interno
La autoexigencia suele considerarse una cualidad. Muchas personas la asocian con responsabilidad y ganas de superarse, y hasta cierto punto lo es. El problema empieza cuando esa exigencia se vuelve rígida, constante o desproporcionada: entonces deja de empujar y pasa a desgastar.
Donde mejor se ve es en el diálogo interno. Pensamientos como «no puedo permitirme fallar» o «si cometo un error significa que no soy suficiente» generan una presión de fondo que se traduce en frustración, culpa y enfado contigo. Y como la vara nunca baja, ningún logro alcanza para sostener la autoestima: se descuenta al momento y vuelve la exigencia.
Trabajar esto no es renunciar a tus objetivos ni «quererse mucho» a base de frases. Es aprender a responder de otra forma a esa voz crítica, para que el esfuerzo deje de estar guiado por el miedo a no valer.
«Cuando la relación contigo se vuelve más flexible, el esfuerzo deja de estar guiado por el miedo.»
El método
Cómo trabajamos la autoestima en terapia
01
Identificar la voz y su origen
De quién es esa voz, cuándo aparece y qué te ha servido de ella hasta ahora. La autoexigencia casi siempre protegía de algo; entender de qué es el primer paso.
02
Cambiar la relación con el diálogo interno
Desde las terapias de tercera generación: no discutir con el pensamiento ni sustituirlo por uno positivo, sino quitarle autoridad para que deje de decidir por ti.
03
Construir criterio propio
Autocompasión con método, tolerancia al error y una forma de medirte que no dependa del rendimiento ni de la aprobación de nadie.
Qué puedes esperar de las primeras sesiones
En las primeras sesiones solemos rastrear la exigencia hasta su origen: cómo se premiaba el esfuerzo en tu casa, qué pasaba cuando algo salía mal, qué aprendiste que había que hacer para merecer. No para culpar a nadie, sino para entender la lógica.
Mucha gente descubre ahí que lo que creía carácter —«yo soy así de perfeccionista»— es en realidad una estrategia aprendida. Y una estrategia se puede cambiar.
Presencial u online
En consulta —Zubieta Kalea 50, Donostia— o por videollamada segura en toda España.
Sesiones de 50 minutos · mismo método en ambas modalidades
«Yo pensaba que si me exigía menos, dejaría de lograr cosas. Ha pasado justo lo contrario, y además ahora las disfruto.»
Preguntas frecuentes sobre la terapia para la autoestima
¿Trabajar la autoexigencia no me va a volver conformista?
Es el miedo más habitual y la respuesta corta es no. La exigencia rígida no mejora el rendimiento: lo empeora, porque añade miedo al error, procrastinación y agotamiento. Lo que se trabaja es sustituir el miedo por motivación hacia lo que te importa. Los objetivos siguen; lo que cambia es el precio que pagas por ellos.
¿Esto es lo mismo que autoestima baja?
Están muy relacionados pero no son idénticos. Se puede tener buen rendimiento y una imagen competente de cara afuera y aun así una autoestima que depende por completo de seguir rindiendo. Eso se sostiene un tiempo y suele romper por agotamiento.
¿Sirven los ejercicios de autoestima que se ven en redes?
Como apoyo puntual, algunos sí. Como tratamiento, no: repetir afirmaciones positivas cuando no te las crees tiende a producir el efecto contrario, y hay estudios que lo apuntan en personas con autoestima baja. En terapia no se trata de convencerte de nada, sino de que la voz crítica pierda el mando.
¿Cuánto se tarda?
Los patrones de autoexigencia suelen venir de lejos, así que no es cosa de tres sesiones. Dicho eso, los primeros cambios —notar la voz, no obedecerla automáticamente— suelen aparecer pronto, y son los que hacen que el resto del proceso sea sostenible.
No hace falta rendir más para valer más.
Escríbeme y vemos cómo aflojar esa vara sin renunciar a lo que te importa.
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